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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA LOCURA DE SER CONSCIENTE Y ESPIRITUAL

A veces me invade la nostalgia, una nostalgia hueca, sin sabor, sin aroma, sin procedencia. Es posible que esa sensación resurja una y otra vez al desconectarme de algunas ideas obsoletas, y se siente como un soplo de añoranza que se mezcla con la brisa de la desilusión.

Justo en ese momento en que me siento llena de esa límpida e implacable melancolía insulsa, me despierto a la locura, a la impávida verdad que se despliega ante mi ignorante mirada.

Y ahí comienza la aventura de pensar sin saber qué se piensa, de divagar y recorrer rincones oscuros de mi mente, de mi condición humana.

No soy la perfección, pero tampoco soy imperfecta, así que simplemente me dejo fluir en el flujo del río de mis sensaciones foráneas, que me alcanzan como si aterrizaran en mi alma derivadas de un mundo distinto, contrario, lejano, y al mismo tiempo vivo e impetuoso y eterno siempre dentro de mí.

Entonces surgen preguntas, respuestas, conversaciones, e incluso llega la comprensión impoluta de la realidad que contemplo casi siempre con mi pequeña mirada.

Ayer, sin más, ocurrió de nuevo, atravesé los esperpentos de mi intranquilidad y me sumergí en la apertura de mi supuesto desquicio, ése que nadie entendería, ése que algunos diagnosticarían como delirios, ése que es el milagro de mi existencia, ése que me conduce a desabrocharme de los nudos del inconsciente, y de la colectividad limitada que sufre la vida.

Tal vez los pensamientos ni siquiera sean nuestros, sino que van navegando en el campo cuántico de un planeta vivo, cuya consciencia nos sostiene, nos abraza. Nuestras mentes emanan ondas de pensamiento, de emociones, que viajan en un mar cuántico, energético, invisible, y que los humanos más sensitivos pueden captar y recibir como mensajes, sin saber que esos pensamientos provienen de otras mentes, que no son suyos.
Tal vez además existan pensamientos que no son pensamientos, sino que son información cuántica, como paquetes colmados de ideas, listas para ser leídas, recibidas, descodificadas, por aquellos que pueden conectar con su locura, o con su yo cuántico.

Tal vez exista una demencia que no es más que una comunión entre el yo limitado y el yo cuántico ilimitado que existe en otras dimensiones y otros planos, más allá de nuestra comprensión mental humana.

De ahí que a veces lo que pensamos no nos parezca propio de nosotros mismos, de ahí a que nos sintamos tristes sin saber por qué, de ahí que de pronto estemos reproduciendo actos que ya protagonizaron nuestros ancestros...

En ese campo cuántico donde se mueven los pensamientos y emociones que emanamos, podemos captar también las voces de otras consciencias que se comunican con nosotros, a través de dicho campo. Esas consciencias pueden ser muy diversas, y algunas pueden no ser exactamente consciencias, sino algo llamado “egregor”, que viene a ser algo así como una energía creada a través de la mente, con la fuerza de una gran creencia colectiva, es decir, creada por muchos pensamientos de muchas personas que creen y crean aquello en lo que piensan, y que le han otorgado una cierta “pseudoconsciencia” sin darse cuenta.

Así que hay un océano etéreo habitado por pensamientos, “egregores”, mensajes de seres que nos ayudan o guían, voces de almas perdidas, ecos de otros tiempos, en fin, una “jaula de grillos” con la que podemos conectar y de la que podemos recibir diferentes mensajes, o pensamientos, de forma consciente o inconsciente.

Pero nuestros pensamientos son nuestros, los generamos nosotros y los expulsamos al campo, los intercambiamos, sin darnos cuenta, algunos los rechazamos otros los hacemos nuestros, en un juego de telepatías encubiertas por nuestra ignorancia de lo que es estar en unión con otras mentes.



Después de pensar en todo esto, o de darme cuenta de ello, me pregunto qué es el Ser en realidad y cómo se puede mover la conexión en ese campo cuántico de la Tierra, y entonces recibo la respuesta.

Existe otro campo que va más allá del que genera el planeta, y es el que genera el todo, la fuente de donde procede todo. Ese campo también está en conexión con nosotros, como si fuera un cordón umbilical energético, muy poderoso, a través del cual nos llega información que no tiene mucho que ver con lo humano, sino con el origen de lo que somos más allá de la experiencia en este laboratorio.

Y cuando escucho esa información es cuando siento que estoy en unión con mi Ser.

Pero allí, en ese punto de origen, están todas las consciencias, antes de que se repartieran fractalizadas en incontables lugares y experiencias.

Entonces el tiempo pierde el sentido que siempre tuvo, el espacio tampoco existe como yo pensaba, y comprendo que todo está encajando de una forma mágica, pero que no podré transmitirlo y explicarlo, sólo sentirlo integrado en mí, como si sólo fuera un recuerdo que no tiene palabras, que sólo se puede sentir dentro de uno.

Estar aquí, allí, en todas partes, experimentarlo con tanta precisión, con tanta verdad, y ver que todo es tan sencillo en realidad, te hace descubrir que nada es como parecía, y que esto no es más que un sueño en el que he despertado para darme cuenta de que estoy soñando esta vida como humana, y que quien está soñando es un ser que apenas puedo recordar, pero que puedo sentir en mí y fuera de mí, expandido y contraído a la vez, como un universo completo que se experimenta a sí mismo en este cuerpo humano, en cada célula, en cada partícula, en la materia y en lo etéreo, en el pensamiento y en la emoción, en el Amor...

Y ahí, arranco a llorar, porque el amor me inunda por completo, porque todo lo que me hacía sufrir no es más que parte del sueño, y que me provoca dolor sólo justo cuando olvido que estoy soñando y me dejo envolver por la experiencia, atrapada en lo que me está mostrando, sin poder tomar perspectiva para reconocerme y sentirla como un descubrimiento más de lo que puedo ser como ser humano, y más allá de lo que ello significa.

Y es que a veces despertamos, y nos volvemos a dormir...

A menudo me despierto y creo estar ya totalmente consciente, y sin embargo, en ocasiones vuelvo a caer en la ignorancia, en el programa del sueño, como si conectara y desconectara de mí misma, de mi yo cuántico, de mi yo eterno y real.

Es el proceso, es así cómo sucede, hasta que un día ya no vuelves a dormirte, a caer en el juego del programa del ego, que te dice que ya estás despierto y que te convence de tantas cosas, todo por mantenerte en la experiencia desde la inconsciencia. No hay mejor trampa que la de pensar que estás despierto cuando en realidad sólo estás dormido, soñando que estás soñando y que ya te has despertado.

Y después de todo, nada es como pensamos, todo es interpretación, todo es un juego, y nada tiene la importancia que creemos, sólo la que necesitamos creer.
La realidad la vamos creando o fabricando, lo creado se construye desde la conexión con el amor de lo que somos, lo fabricado se edifica desde el programa del ego que llevamos implantado.
Todo se mueve, nada es estático, y en la lucha por la energía, en realidad todos nos estamos observando desde el origen, al tiempo que experimentamos en este laboratorio desde cada proceso consciencial único, respetado, todo lo que acontece.

Algo me dice que cada paso ya está dado, que todo ya está “planificado”, y que esto no es más que una película con un guión cerrado, pero con diálogos abiertos, personajes que pueden variar sus decisiones, pero que no pueden cambiar sus destinos, sólo sus pasos, y que nada es en realidad lo que creemos, o lo que parece.

Todo es cuestión de perspectiva, y sólo depende del punto de mira.

Después de divagar en cavilaciones quizás absurdas para algunos pensadores, después de rodear los límites de la cordura, perfilando nuevas fronteras, o más bien suprimiéndolas, recupero mi discreción formal, mi aparente personalidad, mi personaje, para utilizarlo en la experiencia del despertar real, como mi herramienta de trabajo en este lugar.

Cada uno puede tomar consciencia de sí mismo, reconocer su potencial, su verdad, y puede recordar quién es, qué vino a hacer, y enfrentarse a su propio esperpento, a su propia locura...

Sólo hay que mirar más allá, más y más allá, y cuestionándonos todo, para ver todas las capas de la realidad, para descubrir el núcleo, la base, la verdad interna, sólo hay que ir más lejos de lo que llega el personaje, la personalidad, o lo que otros piensan y defienden, hay que ir hacia uno mismo, pero con fuerza, con valentía, con amor, y dejar a un lado el pesar, el sufrimiento, lo superficial. Sólo hay que dejar de buscar aquello que llene nuestro vacío interior con el amor de otros, con la pareja, con el reconocimiento de los demás, para ir justo ahí, donde se halla nuestro amor hacia nosotros mismos, nuestra condición más pura, y darnos cuenta de que podemos jugar a este juego pero con consciencia de quiénes somos, llenos de nosotros mismos.

Arael Elama.



4 comentarios:

  1. Fue como si me hubieses sacado esas palabras de la boca, gracias

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  2. Así me siento tantas veces con nostalgias inmensas de cosas vividas y sueño con seres que no conozco pero amo y en mi caminar por la vida y la calle me cruzo con jóvenes que se dan vuelta y me miran igual que yo a ellos porque hemos sido cercanos ;!!

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